Cada tarea de mantenimiento tiene que justificarse técnicamente , o sobra del plan. RCM no es una moda de consultoría: es el método más riguroso que existe para decidir qué mantener, cómo y cada cuánto tiempo.
La mayoría de los planes de mantenimiento han crecido por acumulación histórica, no por diseño. El resultado son recursos consumidos sin mejorar la fiabilidad.
Cinco pasos. El que más se salta , el segundo , es el que hace que el resto funcione.
El RCM no se aplica a toda la planta de golpe. Se prioriza por impacto en producción, seguridad y coste. Los primeros activos analizados son los que más duelen cuando fallan.
El paso que más se salta y el más importante. Sin definir qué se espera que haga el activo y en qué condiciones, no se puede determinar qué es un fallo. Todo el análisis posterior depende de este paso.
Para cada función del activo: qué puede salir mal (fallo funcional), cómo puede ocurrir (modo de fallo) y qué consecuencias tiene. Este es el núcleo técnico del análisis.
Tarea a condición (predictivo), preventiva por tiempo o uso, búsqueda de fallo, o rediseño. Nada por defecto. La estrategia se elige según la aplicabilidad técnica y el coste-beneficio de cada opción.
El nuevo plan se carga en el GMAO con OTs estructuradas, frecuencias, recursos y materiales. Se gestiona la transición desde el plan actual para que no haya vacíos de cobertura durante el cambio.
Si la respuesta honesta es "probablemente sí", el RCM es la herramienta para cambiar eso. 30 minutos para analizar la situación de tu planta y ver si tiene sentido y por dónde empezar.